Les Dijonais et la Raclette,
El domingo pasado fuí a comer chez los Lefevre, una família francesa en Dijon, que no de Dijon, gracias al programa del Crus "invitez le monde a votre table" Así famílias francesas reciben a gente de otros países a comer un domingo a su casa.
Erik Lefebvre, 42 años, trabaja programando "todo lo programable" de las estaciones de servicio y gasolineras de diferentes marcas. La palabra que lo definiría sería "Campechano" y el pobre no paraba de moverse de la cocina al comedor y viceversa, puesto que Coralie Lefebvre, parturienta aburrida, por razones médicas no puede hacer nada. De baja en France Telecom, trajo a su família a Dijon para abrir la nueva tienda Orange en "La toison d'or". El hijo que esperan fué una sorpresa, segun ella me dijo. Se dedica a hacer muñequitos horribles con telas y lanas, para entretenerse. "Thierrick" o "Dierrick" o algo así, de diez años, se dedicaba a hacerse el listillo, sin ser incómodo, y jugar a la Wii. También había con nosotros una estudiante China, que no decía ni papa en francés, solo inglés y poco, con quien se seguía una conversación banal por cortesía. Yo, siendo egoísta, lamenté no estar sólo con los Lefebvre, puesto que el ritmo de conversación en inglés las hacía lentas y sosas, más que nada. Y si estas en Francia y vas a comer con una família francesa... pues que menos que la experiencia sea en francés, no? En fin.
El tema es que hablamos del carácter de la gente de aquí y no es la primera vez, ni la segunda que oigo decir a gente de fuera, que no consiguen tener amigos. "No tenemos muchos amigos aquí" Me dijo Coralie.
Cuando Guillaume, mi jefe, me preguntó el otro día"Ça va Ignasi ici en Dijon?" y yo le digo, "oui, ça va" y el me dice, "no, pero te lo digo en serio, no es fácil, venir aquí" Sabiendo yo, que ellos también son de fuera... me da mucho que pensar.
Tener "amigos" franceses, o simplemente, algunos que te llamen para hacer algo, fué muy difícil. De hecho, de los que más conozco, la mayoría no son de Dijon. Pero sí que conozco a Dijoneses y aunque he de reconocer que las formas de "politesse" marcan mucho en las relaciones personales y que este aire "coincé", estirado, hace que muchas veces haya estado a punto de mandar a más de uno a la mierda, cuando no te responde a un "Bonjour". Y recordando que tuvieron que pasar casi dos meses, para que alguien francés me llamase para hacer algo... He de decir, que una vez pasada esa barrera, ese muro que parecía infranqueable, son muy agradables, y mereció la pena mantener la paciencia y integrarse en el juego de las relaciones personales con los descendientes de los burgueses por excelencia.
Ha sido un reto, y ha formado parte de la experiencia.
Comimos Raclette.
Guatemala y la India.
Como Madame se ha pirado a Guatemala, ya hace unos diez días, estamos en casa solos el trío calavera. Viene de vez en cuando María, la hija mayor, a controlar que no hayamos quemado la casa o que no hagamos una fiesta y a gruñir un poco, pero educadamente, porque aunque de sangre española, nació en Dijon. Gracias a eso, me he ahorrado hacer panellets y encontrarme veneno de ratas porai. Dos días antes de partir, Madame me dijo que había visto a un ratón "con la cola muy larga" otra vez por el patio y que le trajese, porfavor, dos cajas más de veneno. Nada menos que 36 dosis. Por suerte, pude escaquearme y esos días dije que no pude pasar por el Carrrefour, así que no tenemos la casa rebozada de veneno.
Y los tres solos... la echamos de menos. Pero al mismo tiempo, eso nos ha unido más, porque Sama, como que no entiende el francés, ni tiene tampoco mucho interés, con Rosalía pierde mucho tiempo y yo noto que a veces se cansa y se escaquea. El otro... igual, aunque por otros motivos. Ahora que no está ella, hacemos más vida en el comedor que antes. El caso es que un martes, que se estropéo por enésima vez el mando de la tele y al intentar arreglarlo, nos cargamos internet momentáneamente, decidimos ir a un bar a tomar algo. Estuvimos hablando de muchas cosas. Y bueno, uno pasa de un tema a otro y terminamos en las torres gemelas, y después de los discursos de Sama sobre las maravillas de Dubai, que lo tiene obnubilado, descubro que cuando las torres caían, él lo celebraba por todo lo alto con su família y amigos.
El colega terrorista.
No celebraba las muertes de nadie, para nada. Simplemente me dió sus razones que aunque enfrentadas a lo que ocurrió, muchos ya no querrían ni escucharlas, me parecieron... correctas? Pongamonos en el lugar de un indio y su país, que tiene frontera con Pakistán, y Pakistán tiene a los EEUU de aliados y recibe enormes cantidades de dinero por se amiguito. Que tiene EEUU a cambio de ser amigo de los pakis? La frontera con Afganistán.
Según Sama, no se trata de simples bases, sino de un largo territorio fronterizo perteneciente a EEUU, con misiles y material militar que puede llegar tranquilamente a toda la India, si se pone "farruca". Una especie de amenaza latente que, dice, económicamente impide desarrollarse a su país. Y otros muchos más artilugios, propios de película de espías que hacen interesante, y yo lo creo sin duda, que India no despierte y el mundo se ponga a temblar.
Así que cuando vió caer las torres, vió el principio del fin.
Y se alegró.
Así resumiendo.
Yo ya le diré antes de irme, que se acuerde de su amigo occidental (mooooi) y que me convierto a lo que sea y me voy a vivir a la India si hace falta.
Total, si ya puedo vivir en Dijon...
;)
En la foto: Sama the terrorist, Madame la Souricide, moi y el calendario de Jesús que preside mis desayunos todas las mañanas, justo por encima de mi cabeza.
Madame me decía... uis, si te pareces a éste Iñaki!
Y estas tonterías ... són lo que más hecho de menos.