lunes, 9 de noviembre de 2009

De Torrijas y Ratones

Batimat y StudioMustard

El martes me desperté mas temprano de lo habitual, concretamente a las 6 de la mañana para coger el tgv de las 6:58 en dirección a Batimat Paris, que es como el construmat de Barcelona, pero sin el como.

Y ya es duro empezar el día a esas horas de la mañana como para encontrarse con que Sama se había dejado la ventana del lavabo abierta y hacia un frío de couilles. El escalofrío al poner el pinrel en el gélido blanco-bañeril es indescriptible. Pero bueno, una vez la ventana cerrada, con el radiador a tope y el agua calentita, enseguida pude restablecer el humor y bajar a la cocina para desayunar.

Cuando uno está en otro país, se encuentra cualquier tontería y le hace ilusión. Mi ilusión de esa mañana fue encontrar torrijas hechas por Madame Gómez. Como si yo en España comiese torrijas cada día. Estaban hechas con un pan que ya hace días que veía por ahí, que tiene mucha miga, de esos que deben pesar tres quilos por lo menos. Como que iba un poco justo, me abalancé hacia ellas y me pimplé tres rebanadas, más una que cogí por el camino. Lo que ocurre es que las rebanadas de Madame eran de estilo Bourgignon, c'est a dire, que en lugar de mojarlas con leche estaban empapadas..... de vino! No hubiese dado mas importancia a este hecho si no fuese porque cuando me montaba en el tren y buscábamos asiento, me costaba andar derecho. Luego haciendo cálculos, pues igual tranquilamente me metí por el gaznate media botella de vino de buena mañana. Porque ese pan estilo magdalena seguro que chupa que no veas... Y con el estomago vacío... Por suerte la hora y media de tren a Paris estuve sentado al lado del vagón bar del tren y no tuve que levantarme para nada.Yo ahí, con media sonrisa, escuchaba las conversaciones de la gente que se acercaba a tomarse un café. Allí se conocían todos, Es gente que cada día debe de ir a Paris a trabajar. En ese momento del día todavía están tranquilos y relajados y todo son palmaditas en la espalda y bromas varias.

Studiomustard, donde yo trabajo es un pequeño museo del diseño del siglo XXI en un espacio de trabajo. Tiene cuatro integrantes: Los dos jefes, Guillaume Bouteille y Veronique Flurer, otro stagiaire, que se llama también Guillaume, y yo. Aparte otras dos personas trabajan en el mismo lugar. Entonces, lo llaman “l’Agence”.

Marie, lleva una empresa de danza y Blandine (sí, si, Blandine) se dedica al negocio del papel pintado, y trata con les artistes y los de las imprentas y tal. Bueno, no sé exactamente como lo lleva todo, pero le va bien. Y Marie con la danza, pues tampoco tengo ni idea de qué hace exactamente, pero también le va bien. Algunas veces también anda por ahí el pequeño de los dos hijos de los Bouteille, que se llama Numa. Mi error fue, cuando el primer día que le ví, le pregunté “Comment tu t’appelle” Y me dijo con vocecita de niño de dos o tres años, “Numa” Y yo le dije a su madre “Comment?” Pensando que el niño no debía de hablar bien y me miró y me repitió “Numa” con cara de, “Es que no lo has entendido?” Ah! Y sonreí y miré a la lámpara-conejo un rato…


Batimat, en Porte de Versailles es para los que no sepáis, el salón de la construcción, y digamos que no hay nada excepcional que no este inventado ya, excepto en lo que se refiere a la construcción en madera, que en España... pues tenemos de no mucha a casi nada y aquí en Francia se esta poniendo de moda. En Batimat, Teruel existe, según pude comprobar, cuando encontré un stand de la empresa Gilva de Calanda, Teruel. Ver un gran cartel con las palabras “Calanda y Teruel”, en medio de empresas de Suiza, me chocó bastante. Allí entre los franceses del stand, había uno del terreno con quien intercambié unas palabras y a quien le dí mi curriculum en español y en francés. Nunca se sabe...

Y nada, por casa, la semana pasada estuvo toda llena de veneno para ratas o souricide. Madame le tiene pánico a todo lo que es pequeño y se mueve rápido. (A Alex no) Así, que me mandó comprar en el Carrefour una caja con 18 dosis de veneno, nada menos, porque vió un raton que subía por la pared del patio hacia la ventana, cerrada, de mi habitación. Así que en el alféizar de todas las ventanas de la casa teníamos unas pastillitas como de pudding rojo, tipo gominola y también en la puerta del patio y porai esparcidas. Cuando una mañana me desperté y las dosis de mi alféizar habían desaparecido, Madame me dijo de comprar otras. Me costó mucho convencerla de que no sirve de nada, que es incluso peor, porque sirve de reclamo y que yo en mi alféizar, al abrir la ventana por las mañanas, no quiero encontrar "Buenos días, veneno". Hemos quedado que hasta que no veamos a otro ratón por el patio, no se pone más veneno.

Sama volvió de euro Disney con un sombrero Pirata y madame dijo su frase de nuevo “este rapaz es como un niño grande” y nos hicimos unas fotos, Luego para la Castañada o Halloween, hice panellets y fueron un éxito. Madame que no los conocía, me pidió que los escondiese, porque era verlos y comerse un par, así que lleve para Studiomutard, y también para el resto de stagiaires... y todos se quedaron maravillados del sabor de un panellet. Entre la tortilla de patata que hice en el viaje a Beaune y esto, ahora tengo fama de buen cocinero.

Madame ya ha comprado más almendra rallada, así que ya me veo haciendo panellets todo el invierno.


La Mamaliga y el Château Ziltner

Ayer domingo, estuve con unos franceses haciendo un descens de caveaux. Por la Côte de Nuit (que nombre tan bonito) que es una parte de la Còte d’or, que da nombre al departamento 21, cuya capital es Dijon. Como si fuese el nombre de la provincia, vamos. Côte d’or significa “Cuesta de Oro” (que no costa) Y para saber porqué, sólo hay que hacer el recorrido que hice yo, de Dijon a Beaune.


Lo que pasa es que igual hace dos semanas, sería más “or” ya que pocas hojas quedaban. Pero pueden verse fotos preciosas. Me lo pasé muy bien y aprendí mucho de vino, y aprendí también que lo que aprendí no es más que la punta del iceberg de una afición, tradición, manera de vivir o pasión de mucha gente de aquí, en Borgoña.

En el Château Ziltener, Llamado así por el monsieur suizo que le da nombre, por ser vos quien sois, concretamente por ser amigos de Claude amigo de Madame Anne-Marie quien nos atendió, probamos ocho vinos. Des Régionals, Des Villages, y tres Première Cru. Y repito, por ser vos quien sois, porque los Première Cru tienen el precio que ronda los 100 euros. Claude nos explicó que normalmente te dan a probar 4 o 5 vinos máximo, pero no 8 y menos tres de los cuales Première Cru. Y yo, lego en la materia, me sentí muy bien acogido por Anne Marie quien explicaba todo muy bien. Quiero decir que, en estos casos, hay situaciones que se pueden desarrollar, quizás con algunas gentes, diría yo arrogantes; donde uno pude sentirse incómodo por no pertenecer a la élite del vino. Pero nada más lejos de la realidad.

Fue un encuentro de gente entorno a una mesa, probando y hablando de vino.

Tuve respuestas a todas las preguntas, por tontas que pudiesen parecer, quizás a algunos. Y Anne Marie explicaba cosas, que seguro són más básicas para un Bourguignon,

pour notre monsieur espagnol” osea yo. Así que fue genial.

El problema es acordarme de todo. Al despedirnos, nos dimos dos besos, y eso que yo no compré ni un mísero Régional, que rondaba los 40 euros.



Hoy exactamente hace veinte años de la caída del muro de Berlín.

No me voy a poner a hacer un post de política ni nada por el estilo. Pero es que diossss, como agradezco los momentos de... emoción? no se como explicarlo... de belleza, quizás, que me ha reportado el Este. No sé porqué me gusta tanto. El miércoles tuve una iluminación de esas. Un momento de belleza excepcional. Recibí un mensaje de Andreea, la stagiaire Rumana, para ir al foyer, dónde viven, a cenar. Que prepararía “quelque truc rumain”. Llegué a la hora y debíamos ser unos diez. Cada uno había traído algo pero yo y Alex, teníamos a Andreea que nos cocinaba. Pasaba el rato y ella no aparecía… “Oye, dónde está Andreea?” “Está en la cocina, muy liada que no sé que hace con una cosa amarilla pegajosa.”

Y el Momento llegó cuando entré en la cocina.

Allí estaba la escena. Ella, con su frente blanca sudada, removiendo con una cuchara la “Mamaliga”. (Mamaliga! No es un nombre excepcional?) con su especie de corsé que lleva siempre, sus zapatillas de estar por casa y una diadema de barrio con algún adorno y el pelo recogido. En esa cocina de monjas. Austera e híper poblada de posibles novicias. Y muy preocupada me dice: “Ay, es que lo he hecho muy rápido, porque no tenía tiempo, por favor cuando lo pruebes dices que te gusta mucho para que los demás o prueben también” Con francés con acento Rumano…(peux-tu dirrrr que tu aîmes beaucoup…) Ayyyyyy, “Mamaliga!”. Andreea, representaba en ese momento la esencia del Este. En mi cabeza empezó a sonar una fanfarria de Goran Bregovic y me la imaginé en su Res,it,a [Rejitsa] natal, (donde tienen un museo de locomotoras que es el orgullo de todo el pueblo y que es visitado cada año por gente de otras localidades... mirada a lámpara de conejo…) andando por una calle fría y gris, cargando un pan un poco mohoso en un cesto, con una botella de vino... de col o algo, y encontrándose con mujeres con dientes de oro y conversaciones del tipo “Nos llega a todos, ayyyyyy no somos naaaaadaaa”

Y me encantó.

Alabada sea, la muerte de Ceaucescu.

2 comentarios:

  1. Bueno, después de un tiempo sin escribir he terminado por hacer un post superdenso (en el fondo son 4 posts resumidos) A modo de resumen de las dos ultimas semanas, y olvidando cosas de antes. Disculpad tanto paso de torrijas a ratones y prometo escribir un poco más a menudo, para que tout avec moutarde, no se convierta en un blog de esos en los que miras y nunca hay nada nuevo.
    Un abrazo.

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